Wear it your way Mario

Es temprano. Apenas se han levantado las persianas, pero Mario ya está en plena actividad: calentando leche, dando la vuelta al beicon y saludando a gritos a un cliente habitual que pasa por delante del escaparate. Este es su local: Mario’s Café, un rincón de Kentish Town tan emblemático como el letrero de neón de la pared.

Pasamos la mañana con él, entre el zumbido de la cafetera y el tintineo de los tenedores en los platos. Sin guion. Sin montaje. Solo Mario, haciendo lo que lleva años haciendo: servir comida, conversación y un sentido de pertenencia.

Lleva una camisa de ripstop sobre un polo de punto azul cielo, con una gorra plana y su habitual sonrisa. Nada llamativo. Solo prendas que dan la talla, sientan bien y parecen encajar a la perfección. Es el tipo de look que no se esfuerza demasiado, pero que aun así dice algo.

«Todo es cuestión de ritmo», nos cuenta mientras tomamos un café. «Conocer tu espacio. Conocer a tu gente. Saber cuándo hablar y cuándo escuchar». Y al verlo moverse entre la parrilla, la máquina de café y las mesas de la entrada, entiendes a qué se refiere. No solo regenta una cafetería. La dirige.

El mundo de Mario transmite una sensación de sencillez, pero eso no significa que no haya un gran esfuerzo detrás. Cada rincón del local refleja el cuidado que se le ha dedicado. Los platos del día en la pizarra. Las tazas apiladas con orden. La pátina de una barra muy querida. Este es el tipo de carácter que no se puede fingir.

Mientras desayunamos, hablamos de Londres, de las calles que cambian y de los clientes habituales que llevan viniendo aquí desde hace décadas. Él se encoge de hombros, sonriendo. «Solo tienes que seguir viniendo. Eso ya es la mitad del trabajo».

Ese espíritu también se refleja profundamente en la forma de vestir de Mario. Funcional, fiable, clásica. El tipo de ropa que aguanta un turno de diez horas y sigue quedando bien cuando sale a tomarse una cerveza después. La Lyle & Scott que lleva puesta tiene esa misma energía: resistente, familiar, discretamente elegante.

Y esa es la clave. El estilo no siempre surge de la reinvención. A veces se trata de la coherencia. De la artesanía. De estar presente. De estar orgulloso. Mario no intenta ser nadie más. No necesita hacerlo. Ya ha construido algo con sentido. Y eso, en sí mismo, es atemporal.

«No tuvimos que dar muchas indicaciones. Las tomas surgieron con total naturalidad. Mario preparando un café perfecto. Mario devorando un desayuno inglés completo. Mario riéndose en mitad de una frase, rodeado de clientes habituales a los que la cámara no les hacía ni la más mínima gracia. Porque esto es lo suyo. Este es su escenario».

Mario lleva: LW2204V_Z271 y KN2215V_W487